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Semana corta

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…y jugosa para recapitular la variedad de hechos que acontecieron y que importan al sector.

En primer lugar la aprobación en Diputados de los beneficios para industrias e instituciones culturales, que permitirán asegurar el financiamiento de las mismas en todo el país, y que incluye a las producciones audiovisuales, que en todas las gestiones supieron tener el apoyo financiero del INCAA y otros organismos.

La aprobación en Diputados, también es un espaldarazo a Pablo Carro, quien, como titular de la Comisión de Comunicaciones e Informática de la Cámara Baja, tiene más de un proyecto que impacta derecho viejo en el sector.

Por otra parte, la semana pasada, se movilizó el avispero, en los pasillos de la Jefatura de Gabinete de Ministros, después que se difundieron declaraciones que apuntaban la idea de salir del DNU690.

«Si hay algo en lo que están de acuerdo Alberto y Cristina, es en que las telecomunicaciones son un servicio público»; batió Pepe Data al oído de esta escriba, que no pudo repreguntar: ¿todas las telecomunicaciones? ¿las móviles? ¿internet solo? ¿también la TV paga?

No siempre llega la respuesta y menos cuando el hilado fino revela las diferencias dentro de la alianza gobernante.

Cierto es que en los últimos discursos no hay político o política que no use la judicialización del 690 para mostrar como los jueces fallan a favor de las empresas y no de los ciudadanos.

Hace muchos pero muchos años, sostuve que era imposible soñar con una manifestación popular que bregue por una tecnología de masas. Era la época de la batalla de los estándares de la TV digital.

Hoy por hoy, tampoco espero una marcha a favor de la aplicación del DNU, porque al fin y al cabo, los niveles de morosidad de las empresas no están en niveles que reflejen una actitud colectiva de los consumidores.

Que no haya un discernimiento de parte de los consumidores entre lo que paga de servicios esenciales y públicos como el agua corriente, y lo que paga por otro servicio esencial, derecho humano y para el Gobierno «servicio público», como es la conexión a internet en el hogar, no significa que quienes ejercen la política no hagan uso correcto de la situación y la dejen una y otra vez expresada en sus dichos.

Porque tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe. Y quizás de tanto instalar que la justicia falla a favor de las empresas, se pueda abrir una brecha en el cielo de las telecomunicaciones que permita vislumbrar la salida del laberinto.

Esa salida es por arriba, pero a veces el arriba se ve lejos, e inaccesible.

Y cortito porque ya arrancò otra semana.

Hasta la próxima