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Planetas alineados

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Finalmente se va a dar eso que tanto esperábamos, por lo que discutimos y por lo que trabajamos durante décadas.

Este mes se podrán ver desde la Tierra, prolijamente alineados, uno detrás de otro a Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.

¿Qué pensaban? Que había otra gran noticia?

Pues,  en verdad,  entre quienes tenemos varias décadas siguiendo el mercado de las telecomunicaciones hay cada vez menos novedades y cada vez más déjà vu.

Por ejemplo, que al gran cazador se le escapa la liebre es algo que se corrobora una y otra vez. Les consumidores de canal 13 y otros productos de Artear quedaron en pantalla negra por un hackeo a los sistemas de la empresa y sus redes sociales.

Nadie está exento… y de las dificultades se aprende, diría mi abuela. Tema para consultar a les de Telecom en su próximo evento de ciberseguridad… no?

Por otro lado, la semana pasada se avanzó en la asignación a demanda de las bandas en la frecuencia 2.6 GHz, que es para quienes están prestando servicios de comunicación móvil y que «tienen red»; aclaró rápidamente Pepe Dato, porque eso explica que no se haya presentado a la convocatoria ningún OMV.

Sí sabemos que una prestadora de internet móvil, Albis, se presentó ante el Enacom para competir por una porción de las frecuencias de 2.6; pero su pedido no tuvo éxito justamente porque no es un prestador de servicios móviles.

De allí que no resulta extraña la reacción de CATIP, quién en la voz de Franco Cecchini, insiste en que fuera de los tres grandes operadores, hay un ecosistema de empresas que presan servicios y que «quieren invertir».

En diálogo con TelcosMedia recordó que entregó hace dos meses al vicejefe de Gabinete, el proyecto de prestación de servicios móviles que elaboraron en conjunto CATIP y CABASE; en el cual se prevé una inversión de US$ 500 millones…

¿Es mucho? ¿Es poco?

Si pensamos que una multinacional del tamaño, la valuación y la facturación de Google anunció una inversión de US$ 1.200 millones para toooda América Latina… vamos, que las PyMEs están diciendo que invertirán específicamente en la Argentina casi la mitad…

Pero bueno, son comparaciones odiosas que, ya saben, me gusta hacer.

No soy partidaria de la meritocracia y tampoco me gusta que la medida de valor de una propuesta sea la cantidad de dígitos detrás del signo US$.

Dicho esto… ¿por qué digo que no veo nada nuevo?

Pues, por un lado porque la demanda de las PyMEs y cooperativas por el espectro no es nueva, de hecho, varias gestiones les prometieron la asignación de alguna banda… y nunca sucedió.

Por otro lado… increíblemente, la letanía de las grandes (antes llamadas incumbentes) es la misma que en los 90… «nosotros ponemos las redes y otras las usan y facturan por los servicios».

La única diferencia entre los 90 y ahora, es que antes les «usurpadores» de red eran las empresas entrantes al mercado, incluso las cableras y las cooperativas, en la disputa por el territorio; ahora son las OTT, más Google, Meta y sus colegas; por lo que la letanía se escucha desde las cumbres, foros y reuniones que ocurren en el exterior.

Quizás la verdad más confirmada es la que desde los mismos países que alentaron la privatización de las empresas de servicios públicos (Entel incluida) en los 90, escribieron en piedra en el año 2000 cuando la explosión de la burbuja de las telcos: Este negocio tiende al monopolio… o por lo menos a la concentración.

APALALÁ… Sí, las mismas voces que alentaron promovieron la apertura, la competencia, cuando se secó el mercado, marcaron con fuego que un negocio que requiere de tanta inversión para sostener el ritmo de expansión e innovación, tiende a ser monopólico.

Y allí están quienes creían en que la competencia por sí sola logra resultados, viendo como la participación del Estado es necesaria para evitar la concentración al extremo del mercado que supimos construir.

En competencia surgieron y se desarrollaron servicios como la TV paga e internet.

Con regulación estatal la telefonía: fija y móvil.

Las plataformas, los desarrollos de contenido, sin regulación alguna.

Hoy como ayer, se escucha a empresas decir «que no toquen nada» (ver Migoya en AEA) mientras otras saben que si nada cambia la cancha no solo no se equipara, sino que se mantiene inclinada hacia un mismo lado.

La tensión entre grandes y PyMEs, y entre reguladores y regulados, existió siempre.

En tiempos de abundancia esa tensión se diluye con acciones y gestos que permiten la aparición de nuevas empresas, nuevos servicios, nuevos mercados dentro del ecosistema.

Ahora, estamos en la etapa en que una empresa compra a otra, en la que se hacen fusiones, acuerdos, casi como expresiones de la sobrevivencia en un estatus determinado.

Y para todas, incumbentes, entrantes, PyMEs, cooperativas y plataformas, quienes aseguran su existencia y desarrollo son les consumidores, quienes tienen en claro, al menos en su gran mayoría, que #ElSueldoNoAlcanza para pagar más de dos plataformas, 3 celulares, packs premium, conexiones de mil gigas… (y la lista sigue).

Que la fuerza les acompañe.

Hasta la semana que viene.